Introducción
A diferencia de la dermatitis alérgica, no se trata de una alergia y no interviene ningún mecanismo inmunológico específico.
Puede afectar a cualquier persona expuesta, desde el primer contacto o tras exposiciones repetidas.
Síntomas
- Enrojecimiento de la piel
- Sensación de quemazón o de escozor
- Sequedad intensa
- Fisuras, grietas
- Posible dolor
- Las manos
- Los antebrazos
- La cara
Causas
- Agua y lavados repetidos
- Detergentes, jabones
- Desinfectantes
- Disolventes, productos de limpieza del hogar
- Productos industriales o profesionales
- Exposiciones repetidas
- Contacto prolongado
- Alta concentración del producto
- Piel frágil o ya dañada
- Condiciones laborales de riesgo
Diagnóstico
- La entrevista clínica detallada
- El análisis de las exposiciones cotidianas y laborales
- La exploración clínica
Tratamientos
- Reducción o eliminación de las exposiciones irritantes
- Protección de la piel (guantes adecuados, medidas de barrera)
- Cuidados reparadores e hidratantes
- Tratamiento tópico si es necesario, según criterio médico
Seguimiento
Identificación precisa de los agentes irritantes
Adaptación de los hábitos cotidianos y laborales
Aplicación de medidas de protección de la piel
Seguimiento dermatológico en caso de forma persistente o grave