Introducción
La mayoría son benignas, pero algunas formas pueden ser graves y poner en peligro la vida, lo que justifica reconocerlas con rapidez y una atención especializada.
Síntomas
- Erupción maculopapular difusa
- Urticaria medicamentosa
- Prurito aislado o asociado
- Placas eccematosas
- Enrojecimiento generalizado (eritrodermia)
- Lesiones ampollosas o desprendimiento cutáneo (formas graves)
- Afectación de las mucosas (boca, ojos, genitales)
- Fiebre o malestar general asociados
Causas
- Alérgicas inmediatas (mediadas por IgE)
- Alérgicas retardadas (inmunidad celular)
- No alérgicas (tóxicas, farmacológicas)
- Antibióticos
- Antiinflamatorios
- Antiepilépticos
- Alopurinol
- Medicamentos tópicos
- Algunos tratamientos crónicos
Diagnóstico
- Anamnesis detallada (cronología, principios activos, posología)
- Análisis de todos los tratamientos tomados recientemente
- Exploración dermatológica detallada
- Evaluación de la gravedad (signos de alarma)
- Pruebas alergológicas especializadas en diferido: pruebas epicutáneas con medicamentos, pruebas cutáneas de lectura tardía, pruebas de provocación controladas (casos seleccionados)
- Pruebas epicutáneas con medicamentos
- Pruebas cutáneas de lectura tardía
- Pruebas de provocación controladas (casos seleccionados)
Tratamientos
- Suspensión inmediata del medicamento sospechoso
- Antihistamínicos en caso de prurito o urticaria
- Corticoides tópicos o sistémicos según la extensión
- Hospitalización en las formas graves
- Vigilancia clínica estrecha
- Identificación de alternativas terapéuticas seguras
Seguimiento
Distinguir entre una reacción benigna y una forma grave
Identificar con precisión el medicamento responsable
Evitar una reexposición peligrosa
Garantizar la seguridad de las prescripciones futuras
Proporcionar un informe médico oficial