Introducción
Los tumores cutáneos benignos son lesiones frecuentes de la piel, sin carácter canceroso. Representan una parte muy importante de los motivos de consulta en dermatología, a menudo para obtener una opinión diagnóstica, por una molestia estética o por la preocupación ante un cambio reciente. Lo fundamental es distinguirlos con certeza de las lesiones malignas, para tranquilizar al paciente u orientarlo hacia un tratamiento adecuado si es necesario.
Síntomas
- Lesiones pigmentadas o no pigmentadas
- Relieve cutáneo (plano, abombado, pediculado)
- Color variable: color piel, marrón, negro, rojo
- Tamaño estable o crecimiento lento
- Generalmente no dolorosas
- Sin sangrado espontáneo (salvo traumatismos)
- Posible molestia estética o mecánica (roces)
Causas
- Factores genéticos (nevus, fibromas)
- Envejecimiento cutáneo
- Exposición solar crónica
- Factores hormonales
- Proliferación benigna de
- melanocitos queratinocitos células vasculares tejido adiposo
- melanocitos
- queratinocitos
- células vasculares
- tejido adiposo
Diagnóstico
- Exploración clínica dermatológica
- Dermatoscopia para analizar la estructura de la lesión
- Comparación con los criterios de benignidad
- Fotografías de seguimiento si es necesario
- Biopsia o extirpación diagnóstica en caso de duda
Tratamientos
- Molestia estética
- Molestia funcional (roce, irritación)
- Sangrados repetidos
- Duda diagnóstica
- Petición del paciente tras recibir información
- Vigilancia sencilla
- Extirpación quirúrgica local
- Electrocoagulación
- Láser dermatológico según la indicación
- Crioterapia para algunas lesiones
- no siempre necesario
Seguimiento
Consulta dermatológica especializada
Diagnóstico preciso y explicado
Decisión compartida entre vigilancia y tratamiento
Procedimientos realizados en condiciones médicas seguras
Seguimiento si es necesario