Introducción
Puede ser localizado o generalizado, intermitente o crónico, y a menudo se da en personas con predisposición atópica (eccema, urticaria, rinitis alérgica, asma). El prurito puede preceder a la aparición de lesiones o presentarse de forma aislada.
Síntomas
- Picor generalizado o localizado
- Prurito intenso, a veces nocturno
- Ausencia inicial de lesiones cutáneas
- Excoriaciones secundarias al rascado
- Enrojecimiento transitorio tras el rascado
- Empeoramiento con el calor, el estrés o el sudor
Causas
- Alérgenos ambientales (pólenes, ácaros, animales)
- Alergias alimentarias o a medicamentos
- Liberación de histamina y otros mediadores inflamatorios
- Predisposición atópica
- Sequedad cutánea asociada
- Factores agravantes
- estrés, calor, alcohol
Diagnóstico
- Anamnesis detallada (antecedentes alérgicos, factores desencadenantes)
- Exploración dermatológica completa
- Búsqueda de lesiones asociadas (eccema, urticaria)
- Pruebas de alergia dirigidas si hay sospecha (prick test, IgE específicas)
- Exclusión de otras causas de prurito crónico (no alérgicas)
Tratamientos
- Antihistamínicos de nueva generación
- Tratamiento de la alergia subyacente
- Emolientes para restaurar la barrera cutánea
- Corticoides tópicos si hay lesiones asociadas
- Medidas de evitación de los alérgenos identificados
- Consejos sobre hábitos de vida y alimentación
Seguimiento
Identificar el origen alérgico del prurito
Descartar una causa no alérgica
Evitar la evolución hacia lesiones crónicas
Mejorar notablemente la calidad de vida