Introducción
Aparece tras exposiciones repetidas a un alérgeno que antes se toleraba. Las lesiones suelen aparecer entre 24 y 72 horas después del contacto y pueden cronificarse si no se identifica el alérgeno.
Síntomas
- Enrojecimiento inflamatorio bien delimitado
- Picor intenso
- Vesículas, exudación en la fase aguda
- Costras, fisuras
- Engrosamiento de la piel en la fase crónica
- Localización en la zona de contacto (manos, cara, párpados, cuello)
Causas
- Sensibilización progresiva a un alérgeno
- Exposiciones repetidas, a menudo diarias
- A veces, terreno atópico asociado
- Contexto laboral frecuente
- Metales
- níquel, cromo, cobalto
- Cosméticos
- perfumes, conservantes, colorantes
- Productos químicos
- colas, resinas, disolventes
- Medicamentos tópicos
- Caucho, látex, tintes capilares
Diagnóstico
- Entrevista clínica detallada (productos utilizados, profesión, aficiones)
- Exploración dermatológica dirigida
- Pruebas epicutáneas (pruebas del parche)
- Lectura e interpretación a las 48–72 h
- Identificación precisa del alérgeno responsable
Tratamientos
- Evitación estricta y duradera del alérgeno identificado
- Corticoides tópicos durante los brotes
- Emolientes para restaurar la barrera cutánea
- Antihistamínicos para aliviar el picor
- Adaptación laboral si es necesario
Seguimiento
Identificar con precisión el alérgeno implicado
Evitar las recaídas y la cronificación
Adaptar los cuidados y los hábitos diarios
Mejorar de forma duradera la calidad de vida