Introducción
En pacientes que ya son alérgicos al polen, la ingestión de estos alimentos —casi siempre crudos— puede desencadenar síntomas, principalmente orales y en ocasiones más extensos.
Síntomas
- Hormigueo y picor en la boca y la garganta
- Ligera hinchazón de los labios, la lengua o el paladar
- Sensación de quemazón en la boca
- Rara vez: urticaria, trastornos digestivos
- Excepcionalmente: síntomas respiratorios o reacción sistémica
Causas
- Sensibilización previa a pólenes (abedul, gramíneas, ambrosía…)
- Proteínas comunes (homología molecular) entre pólenes y alimentos
- Proteínas termolábiles, que se destruyen con la cocción
- Terreno atópico (rinitis alérgica, asma, eccema)
- Abedul → manzana, pera, avellana, zanahoria
- Gramíneas → tomate, melón, naranja
- Ambrosía → plátano, melón, calabacín
- Artemisa → apio, zanahoria, especias
Diagnóstico
- Anamnesis dirigida (pólenes conocidos, alimentos desencadenantes)
- Aparición inmediata de los síntomas
- Prick test con pólenes y alimentos crudos
- Determinación de IgE específicas si es necesario
- Pruebas moleculares (componentes alergénicos) en algunos casos
Tratamientos
- Evitación selectiva de los alimentos responsables en crudo
- Posibilidad de consumir los alimentos cocinados o pelados
- Antihistamínicos en caso de molestias
- Tratamiento óptimo de la alergia respiratoria asociada
- Autoinyector de adrenalina solo en situaciones concretas
- cocinados
- pelados
Seguimiento
Identificar con precisión las parejas polen–alimento implicadas
Evitar exclusiones alimentarias innecesarias
Tranquilizar sobre su carácter casi siempre benigno
Adaptar el tratamiento durante la estación polínica